Hoy, en el Claustro de profesores, entre otros comentarios se ha presentado un escrito sobre la Memoria Histórica de Miguel Hernández en el que se pedía al Claustro si se subscribía por parte de este.
En primer lugar decir que esto no tiene nada que ver con la docencia en el Centro, así que su entrada en juego responde a otros intereses.
Lo que sucede es que quien te pide que lo votes a mano alzada es tu jefe, el que te asigna los horarios y te cubre las espaldas cuando lo necesitas. Aquel que reparte el trabajo arbitrariamente. Entonces, si no estás con él, estás contra él.
Y cuando se levantan las manos el Equipo directivo en pleno, ¿que haces?. Pues lo normal sería seguirles. Luego me he arrepentido, pero en ese momento me he revelado contra algo que me sentía impuesto y no la he levantado.
Lo peor ha sido cuando el Director ha pedido que levantásemos las manos los que nos absteníamos, un escaso 8%. Que leches, si te abstienes no votas, y ya está.
martes, 22 de diciembre de 2009
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No me ha gustado nada tener que opinar sobre algo político delante de mis compañeros. Estas cosas no son buenas y marcan a la gente.
ResponderEliminarAl menos no te dejan explicarte. Y yo no estoy de acuerdo con la Ley de la Memoria histórica, ya que:
Es una ley descompensada. Sólo se realiza en un sentido.
Es una ley del ganador. El que determina la historia según su criterio.
Es una ley que crea rencillas, no las cierra. La transición estaba pactada y acordada.
Es una ley que busca el voto visceral. Para beneficiarse políticamente. Pierde el país.
Es una ley que mira al pasado y no al futuro.