Para poder controlarlos los separo, tarea que me supone un gran esfuerzo ya que quieren sentarse donde ellos quieran. Así que tengo que poner cara de perro y levantar la voz. A pesar de eso me contestan y algunos me dan la espalda. Podrían calificarse como contestones, insolentes y arrogantes, en definitiva maleducados (como los ha definido una compañera).
Observo lo siguiente:
- Un alumno se pasa todo el tiempo girado (a pesar de avisarle 15 veces).
- Buscan tus límites.
- La mayoría son incapaces de concentrarse en lo que tienen delante.
A pesar de lo anterior tienen una cosa buena, les importa tener amonestaciones, ya que a regañadientes se han mantenido en su sitio. Es aquí donde se observa el seguimiento que hacen sus padres de estas en este centro.
