domingo, 13 de septiembre de 2009

Conversaciones del mundo real

Le digo a mi tio esta tarde:
Mañana tengo claustro.
Que es una reunión donde van todos los profesores y algunos rezamos para que nadie empiece a opinar, ya que te pueden dar las Marietas. Vamos, democracia coactiva. Una reunión algo prehistóricas.

Y me dice, "pues no es tan antigua. Mi distribuidor en España nos reune a todos en Barcelona cada cierto tiempo y no dice lo que tenemos que hacer y todos a callar".

Bueno, pero te paga el viaje, te invita a comilonas y eventos varios. Y al final, por cada venta que haces, pasta que te llevas al bolsillo.

En Educación, no te invitan ni a un bocadillo. Los viajes te los pagas tu. Y al final, por cada éxito que tienes con tus alumnos nadie se da cuenta. Es más, nadie sabe ( y hasta yo estoy olvidando) que es eso de tener éxito, educativamente hablando, con un alumno.

Un sueño curioso

Son las 7 de la mañana, mañana es el primer día de curso y me he despertado con un sueño:
Acababa de empezar el curso
Estaba en clase y oigo, inexplicablemente como si alguien me hablase por un Intercomunicador, como los de la porterías de las casas.
Era un alumno jugando.
Dejo a los alumnos en clase (cosa que no puedo hacer) y bajo a buscarlo. El tonto seguía allí, como si no supiese que lo que hacía no estaba bien.
Lo cojo y lo llevo al Jefe de Estudios. Como era un centro nuevo (llevo cuatro años cambiando) no sabía muy bien donde ir.
Resulta que el Jefe de estudios estaba detrás de una mampara, como en los bancos de antiguamente, me pide que le rellene un parte y que se lo deje.
Lo relleno y me dice que el poco puede hacer, que este alumno es así. Que, qué vamos a hacer?